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3.5.04


Los Papalagi

Los PapalagiLos Papalagi

Los Papalagi (los hombres blancos) quizá no sea el primer documento de la historia de la humanidad en contra de la globalización, pero sí el más original.

Es una colección de discursos escritos por un jefe samoano de las islas del Pacífico Sur, llamado Tuiavii, que describe con palabras sencillas la vida europea y las muchas contradicciones del hombre moderno.

A principios del siglo veinte, Tuiavii pasó varios años en el continente europeo, descubriendo un mundo que le resultaba grotesco y que nada tenía que ver con la vida sencilla y despreocupada de los isleños de Samoa, y regresó a su tierra convencido de que la tecnología y la modernidad iban en sentido opuesto a la verdadera civilización, al honor y a la felicidad.

Los samoanos no conocían -ni tampoco necesitaban- el dinero ("el metal redondo"), ni los grandes edificios ("canastas de piedra"), ni los cines ("locales de pseudo-vida"), ni los periódicos ("los muchos papeles"). Tuavii nunca entendió por qué "los Papalagi" siempre tienen prisa; o por qué en vez de disfrutar de lo que hacen siempre piensan en lo que harán después; o por qué, con la cantidad de cosas que tienen, siempre quieren tener más.

Años después de su visita a Europa, Tuavii jefe de Tiavea, escribió estos discursos para convencer a su pueblo de que no se dejara llevar por las falsas comodidades de la civilización occidental. Estos discursos son un llamamiento a todos los pueblos del Pacífico Sur para que corten sus ataduras con Europa. Se mantuvo firme en la convicción de que sus antepasados habían cometido un gran error al dejarse atraer por la cultura europea.

Un amigo alemán, Eric Scheurmann, recopiló los textos y los publicó en Occidente. Desde entonces han sido traducidos a multitud de idiomas. Al leerlos se debe tener en cuenta que fue escrito para los nativos de las islas del mar del Sur, que habían tenido poco o ningún contacto con la civilización del hombre blanco.

Leer a Tuiavii es muy divertido. Sus descripciones son fascinantes. Pero sobre todo la lectura de Los Papalagi puede ofrecernos una mirada iluminadora, desde fuera, de nuestros propios demonios.
Escrito por Eduardo a las 12:47 a. m. | | enlace | |
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